Hay sesión

Hoy hay cabos sueltos que acomodar.

Ha sido sin dudas, una lucha no menor.
Buscar a Ash en el mundo no fue como buscar una aguja en un pajar. Porque eso daba paja, y buscar a Ash no. Es que es una búsqueda a la que uno puede efectivamente renunciar, o decir que renuncia, pero en realidad, aunque sea por inercia, sigue buscando. Mucha gente termina su búsqueda a sus primeros años de vida, y es por eso que la mayoría de las veces la gente no toma conciencia de la existencia de esta búsqueda. Cobra un grado de ironía que llamarla Ash al haberla tenido que buscar, cuando era Ash el que abocó su vida entera a buscar criaturas por su mundo. Pero claro, ése era Ash de Pueblo Paleta, no de Villa Urquiza.
Uno pensaría que al haber encontrado a Ash, y concluído mi búsqueda, consigo concluiría la lucha; nada más alejado de la realidad. Porque es Ash la que hace que valga la pena acomodar mis cabos sueltos, pero mi lucha son esos cabos sueltos – o quizás, su razón de ser. ¿Qué objeto tendría luchar contra los penares que me afligen desde la edad más tierna, si a nadie le mueve un pelo? Y es a veces, el motivo por el cuál me muevo yo.
Es curioso porque es el mismo motivo por el cuál busqué por casi dieciséis años a Ash – mis penares, mi locura, mi luchar contra mi propia psiquis. El peor rival de Amatea es Amatea.
Por eso hoy hay sesión. En la cancha se ven los pingos. Gracias, Ash.

 

 

 

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